sábado, 7 de septiembre de 2013

LA BÚSQUEDA DEL JESÚS HISTÓRICO.

                        Lo que generalmente se conoce como la "búsqueda del Jesús histórico" constituye un reflejo persistente de estas consideraciones históricas. Esta búsqueda se inició como proyecto científico en el siglo XVII, cuando los primeros especialistas modernos comenzaron a analizar los relatos evangélicos a la luz de los descubrimientos arqueológicos y de las ideas ilustradas de la historia. Thomas Jefferson fue uno de los primeros pensadores que afrontó estas cuestiones en un libro que actualmente es conocido como The Jefferson Bible. Publicado en 1821, originalmente se titulaba The life and Morals of Jesus of Nazareht Extracted Textually from the Gospels in Greek, Latin, French, and English ["La vida e ideales morales de Jesús de Nazaret extraídos textualmente de los evangelios en griego, latín, francés e inglés"] [The Jefferson Bible, con una introducción realizada por F. Forrester Church, Beaco Press, Boston. En la p.32 se encuentra una reproducción facsimilar de la portada manuscrita original]. Jefferson partía del supuesto de que mediante la investigación y la interpretación podía llegarse a la conclusión de que los autores del evangelio habían incorporado sucesos y enseñanzas que no podían atribuirse históricamente al mismo Jesús. Ya en 1813 había descrito su proyecto a John Adams en los siguientes términos:

                     Debo limitarme en mi obra solamente a los evangelistas e incluso seleccionar de ellos únicamente las auténticas palabras de Jesús, eliminando las ambigüedades en las que ellos [los evangelistas] han llegado a caer... He llevado a cabo esta operación para mi propio provecho, eliminando versículo tras versículo del libro impreso y ordenando el material que es claramente suyo y que puede distinguirse como los diamantes en un estercolero [Carta a John Adams, 13 de octubre de 1813. Cita de The Jefferson Bible, p. 17.]

                 De este modo, Jefferson comenzó a identificar qué acontecimientos y enseñanzas de los evangelios eran auténticos y cuales no lo eran. Muchos otros se embarcaron en investigaciones similares, pero ninguno contó con un éxito total ante la opinión de la comunidad científica. Sin embargo, se produjo una creciente toma de conciencia de que los evangelios no eran solamente un relato diáfano de la vida, la enseñanza y la muerte de Jesús.

               Casi un siglo después de Jefferson, Albert Schwitzer escribió un libro en el que estudiaba los intrincados recovecos de este asunto en el campo de la investigación bíblica, dándole un nombre al proyecto. Publicada en Alemania en 1906, la obra se tradujo posteriomente al inglés con el título The Quest of the Historical Jesus: A Critical Study of Its Progress from Reimarus to Wrede [La búsqueda del Jesús histórico: Estudio crítico de su progreso desde Reimarus hasta Wrede][Su título original en alemán era De Reimarus hasta Wrede]. Uno de los sorprendentes resultados del análisis que hizo Schweitzer de más de un siglo de investigación era que la búsqueda para "descubrir" al Jesús histórico no había aportado resultados concluyentes. A partir de entonces podemos distinguir dos fases, más recientes, en la investigación bíblica, cuyo centro de interés ha sido la recuperación del Jesús histórico, y la investigación continúa aún.

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