martes, 29 de julio de 2014

Las cartas posteriores a Corinto.

1ª CARTA A LOS CORINTIOS.              

               En torno a los años 57 o 58, tras haber salido de la cárcel, Pablo decidió dejar Éfeso para siempre. Al parecer, los problemas con la justicia más la oposición creciente de los otros misioneros le llevaron a pensar que poco más podía hacer allí. Ésta es la situación que se refleja al comienzo de 2 Cor, cuando se refiere a "las tribulaciones que hemos pasado en Asia" ( 1,8-9). De Éfeso se fue a Tróade, donde esperaba encontrarse con Tito, quien se había marchado a una de las otras iglesias (2,12). Al no encontrarlo allí, Pablo se fue a Macedonia, probablemente de regreso a Filipos (2,13). Aún no tenía noticias de Tito; Pablo lo esperaba con ansiedad y temor (7,5). Finalmente, llegó Tito (7,6). Resultaba que había estado en Corinto y regresaba con buenas noticias para Pablo:

2 Cor 7,7-9: " 7y no sólo con su llegada, sino también con los ánimos que traía por causa vuestra; me habló de vuestra añoranza, de vuestras lágrimas, de vuestro interés por mí, y esto me alegró todavía más.
            8Por eso, aunque os causé pena con mi carta, no lo siento; antes lo sentía, viendo que aquella carta os dolió, aunque fue por poco tiempo; 9pero ahora me alegro, no de que sintierais pesar, sino de que ese pesar produjese enmienda. Vuestro pesar fue realmente como Dios manda, de modo que no salisteis perdiendo nada por causa mía. (Traducción de la Nueva Biblia Española)".

             Esta sucesión de acontecimientos nos aporta cierta información sobre las últimas etapas de la misión de Pablo por el Egeo. Anteriormente, se había producido algún fracaso en la relación de Pablo con los corintios. De haber durado bastante tiempo, Pablo aún lo tendría en mente cuando debió hacer frente al otro revés que sufrió en Éfeso, es decir, su encarcelamiento y la crisis gálata. Pablo había mandado a Corinto una carta con una reprimenda que les había provocado dolor y tristeza, pero Tito le informó de que estaban arrepentidos y querían verle de nuevo. Pablo se tranquilizó y escribió la carta que llamamos 2 Cor para hacer las paces con ellos.

           Pero, ¿dónde está la otra carta, es decir, la que les provocó tristeza y arrepentimiento? ¿Qué pasó con ella? Aunque 1 Cor es dura en ocasiones, no responde a este tipo de reprimenda. Parece, por tanto, que entre 1 Cor (Carta B; cf. cuadro 8.4)


y 2 Cor, Pablo había escrito otra carta. Por razones de claridad, designaremos a estas cartas posteriores con las letras C (la carta de la reprimenda) y D (la carta de reconciliación reflejada en 2 Cor 1-7). Pablo nos da unas claves adicionales sobre el problema y esta carta anterior:

2 Cor 1,15-17; 1,23-2,3: " 15Precisamente con esta confianza me proponía empezar por visitaros, para que os tocase un regalo doble: 16pensé ir a Macedonia pasando por Corinto, y de Macedonia volver de nuevo a Corinto, para que vosotros me preparaseis el viajde a Judea. 17¿Será entonces que este propósito lo hice a la ligera?, o ¿hago mis planes con miras humanas, para dejar ambiguo el sí y el no? 23Por lo que a mí hace, séame Dios testigo y que me muera si miento; si aún no he vuelto a Corinto ha sido por consideración a vosotros. 24No es que vuestra fe esté en nuestra mano, pero somos cooperadores en vuestra alegría -de hecho en la fe os mantenéis firmes-. 21Y tomé la decisión de no ir de nuevo a causaros pena. 2Porque, si yo os causo pena, ¿quién me va a alegrar a mí? ¡Como no sea el que está pesaroso por causa mía!
             3Esto precisamente pretendía con mi carta: que, cuando fuera, no me causaran pena los que deberían darme alegría" (Traducción de la Nueva Biblia Española).

                  Podemos ahora ver, efectivamente, qué fue lo que ocurrió. Después de irse a Éfeso en el año 52, Pablo visitó Corinto. Describe esta visita como "una visita dolorosa" (2 Cor 2,1); posteriormente, escribió a los corintios una carta que les provocó aflicción (2,2). Es la misma carta de reprimenda (Carta C) mencionada en 2 Cor 7,8-9. Pablo había proyectado realizar otra visita a Corinto e incluso lo había mencionado en la Carta C como una especie de advertencia. Pero luego se echó atrás; dice que porque no quería tener otra experiencia dolorosa con ellos. Esta visita, que no llegó a hacerla, tuvo que planearla poco después de su excarcelación en Éfeso, puesto que dice que tenía la intención de ir a Corinto y después a Macedonia, para regresar de nuevo a Corinto y continuar hacia Jerusalén (2 Cor 1,16; cf. 2 Cor 8,1-4). Dado que también había proyectado visitar Filipos tras su excarcelación (Flp 2,23-24), es perfectamente posible que la Carta C a los Corintios fuera escrita justo antes de su encarcelación. En estos momentos se encuentra realizando la última visita a sus iglesias de Grecia, pero, debido a la incertidumbre de la situación en Corinto, ha seguido otra ruta, dirigiéndose a Macedonia en primer lugar. La secuencia completa de los sucesos sería la siguiente:

1. Primera visita de Pablo a Corinto (50-52 d.C).

2. Pablo viaja a Éfeso y escrite la Carta A a los Corintios (52-53).

3. Recibe una carta de Corinto y escribe la Carta B (1 Cor; 53-54).

4. Realiza una segunda visita a Corinto que resulta ser "dolorosa" (55).

5. Tras regresar a Éfeso, Pablo escribe la dolorosa carta de reprimenda a los corintios (Carta C), advirtiéndoles de que se encargará de ellos cuando los visite de nuevo; en esta época es encarcelado en Éfeso (55-56).

6. Pablo sale de la cárcel, se entera de la crisis gálata y decide partir de Éfeso tras escribir la dura carta de reprobación a los gálatas (57); envía a Timoteo y Tito para que le preparen su visita a otras iglesias.

7. Se dirige a Tróade, se encuentra con Timoteo y luego va a Filipos, donde finalmente se encuentra con Tito; aquí escribe la carta de reconciliación a los Corintios (Carta D) para preparar su visita a la ciudad (finales del 57 o comienzos del 58).

8. Proyecta dirigirse desde allí a Jerusalén con la colecta realizada y también escribe aquí la carta a los Romanos como preparación de una visita que llevaría a cabo tras terminar sus asuntos en Jerusalén.

El contexto de la carta a los Gálatas.



               Hace tiempo que los especialistas no se ponen de acuerdo sobre el contexto de esta carta [Cf. las conclusiones opuestas de S. Mitchell, "Galatia, Epistle to", Anchor Bible Dictionary, 5:872 (que acepta la hipótesis del norte). Aun así, la hipótesis del norte es la más aceptada. Entre los comentarios actuales, sólo el de F.F. Bruce (The Epistle to the Galatians, New International Greek Testament Comentary, Eerdmans,  Grand Rapids 1982, reimpresión 1988, pp. 14-18.55-56) sostiene la hipótesis del sur; coloca la carta antes que 1 Tesalonicenses e incluso propone una fecha anterior a la reunión de Jerusalén.]. Una vez más, el problema reside en cómo  reconciliar las cartas de Pablo con el relato de los Hechos. Cualquier conclusión depende de cómo interpretemos los elementos internos de la misma carta, que tiene un carácter altamente retórico. Hay un dato que parece claro. Los seguidores o discípulos a quienes Pablo escribe eran conversos gentiles a quienes otros misioneros de Jesús les estaban diciendo ahora que tenían que circuncidarse (4,21; 5,2-3; 6,12-15). Este dato de la situación favorece un poco más la hipótesis del norte, porque se nos dice claramente que Pablo había trabajado inicialmente con los seguidores judíos de las ciudades del sur (Hch 14,1.19; 16,1) y parece que no volvió a mantener contactos con ellos tras su desplazamiento hacia el Egeo. El hecho de que los conversos gálatas se hubieran encontrado tan posteriormente con esta exigencia de la circuncisión no encaja tan bien con el contexto social de las ciudades del sur. Por esta razón, nosotros seguiremos la hipótesis del norte.

             Aun así, no está clara la fecha de la carta. En 1 Cor 16,1-4 (fechada ca. 53-54; cf. cuadro 8.4),  



             Pablo menciona la orden que ya había dado a las iglesias de Galacia sobre la colecta para Jerusalén. En la carta a los Gálatas no hallamos ninguna referencia a esta colecta, por lo que debe ser anterior o posterior a esta orden, lo que, probablemente, significa que existía una carta a los Gálatas que se perdió. Por tanto, la carta podría haberse escrito en los años 50-51 desde Acaya (justo después de 1 Tes) o en los años 52-53 desde Éfeso (justo antes de 1 Cor). Los especialistas están más de acuerdo con la última fecha [La composición en Éfeso es asumida por la mayoría de los comentadores que aceptan la hipótesis del Norte.].

            También se ha sugerido que las instrucciones sobre la colecta para Jerusalén mencionadas en 1 Cor 16 representaban la fase anterior de las relaciones de Pablo con los gálatas. La crisis provocada por la circuncisión sobrevino posteriormente, casi al tiempo en que Pablo tuvo que hacer frente a la oposición en Corinto. A favor de esta perspectiva encontramos el hecho de las numersosas semejanzas de vocabulario, tono y temáticas que existen entre Gálatas y 2 Cor. Así, la carta a los Gálatas se escribiría justo antes o después de su encarcelamiento, mientras aún se encontraba en Éfeso. El estudio que sigue presupone esta última fecha, ca. 55-57 (cf. cuadro 8.9).


lunes, 28 de julio de 2014

Las iglesias de Galacia.

                     Pablo había fundado iglesias en la región de Galacia anteriormente, durante su misión egea, pero los especialistas no se ponen de acuerdo sobre cuál sería esta zona de Galacia y, por implicación, cuándo trabajó Pablo en ella. El problema reside en el mismo nombre de Galacia. Originariamente se refería a la región étnica o tribal de la meseta central de Turquía, en torno a Ancira. En el año 25 a.C. se unió esta zona a la región de Pisidia, en la parte central más hacia el sur de Turquía, y se convirtió en la provincia romana llamada Galacia. Según Hch 14, Pablo desarrolló su actividad en esta zona "sureña", en las importantes ciudades de Antioquía, Listra, Derbe e Iconio antes de la asamblea de Jerusalén; después de ésta, hizo una nueva parada allí (16,1-5). Sin embargo, Hechos nunca llama "Galacia" a esta región del sur; en su lugar dice que Pablo pasó por una zona más norteña, que denomina las "regiones de Frigia y Galacia", tras dejar muy pronto las ciudades sureñas en su camino hacia Tróade y Filipos (Hch 16,6; cf. 18,23). Por tanto, la cuestión es la siguiente: ¿se dirige la carta "a las iglesias de Galacia" a las ciudades del sur, que en Hechos se describen como destinatarias de una misión anterior de Pablo, o a la antigua región étnica de Galacia, en el norte, que Hechos describe como una parte anterior de su viaje hacia el Egeo? La "hipótesis del sur" favorece una datación más antigua, incluso anterior a 1 Tes, mientras que la "hipótesis del norte" sugiere una fecha posterior.

Éfeso (55-57 d.C): aumenta la oposición (Gálatas y 2 Corintios).

CARTA A LOS GÁLATAS.       

 2 CARTA A LOS CORINTIOS.  


           El tiempo que Pablo pasó en Éfeso fue conflictivo por otras razones. Concretamente, comenzó a encontrarse con otros misioneros del movimiento de Jesús que se estaban desplazando a su territorio. Probablemente, esta creciente oposición le condujo finalmente a tomar la decisión de dejar Asia y prepararse para misionar en otra región.

La carta a Filemón.

CARTA A FILEMÓN.             

             La carta a Filemón fue enviada a una iglesia-casa o iglesia doméstica que estaba localizada, probablemente, en Colosas, a unos doscientos ochenta y tres kilómetros al este de Éfeso. En la carta no se dice nada sobre el lugar; nuestra conjetura procede de los nombres parecidos que se encuentran en los saludos conclusivos de la carta a los Colosenses. Aunque no se encontraba en ninguna vía principal, Colosas era una de las ciudades que con Hierápolis y Laodicea formaba el triángulo de la fértil región interior de la provincia de Asia. Entre las cartas genuinamente paulinas, Filemón es altamente singular por su brevedad -de sólo una página, como la mayoría de las cartas escritas en papiro en aquel tiempo- y porque se dirige a un individuo en lugar de a una o más congregaciones. Acabó siendo colocada al final del corpus paulino del Nuevo Testamento porque, en parte, se pensaba que trataba más asuntos de orden práctico que teológico. En ella, Pablo da unos consejos al propietario de un esclavo llamado Filemón con respecto a la forma en que debía tratar a su esclavo Onésimo, a quien Pablo estaba mandando de vuelta. Tradicionalmente se ha pensado que Onésimo era un esclavo que se había escapado. Pablo interviene en favor de él escribiendo una especie de "salvoconducto" para garantizar su retorno.

             La investigación más reciente ha considerado la proximidad de Colosas a Éfeso como un elemento importante para comprender la situación de la carta (cf. cuadro 8.8).



             Pablo afirma claramente que está encarcelado (Flm 1), por lo que resulta mucho más probable que un esclavo huido se encontrara con él en las cercanías de Éfeso que en la lejana Roma. Pero actualmente son numerosos los especialistas que se preguntan si Onésimo era simplemente un prófugo o si tropezó casualmente con Pablo [Esta opinión tradicional se refleja aún en algunos comentarios, como el de P.T. O´Brien, Colossians and Philemon, Word Biblical Commentary 44, Word Books, Waco 1982, pp. 266-267; N. R. Petersen, Rediscovering Paul; Philemon and the Sociology of Paul´s Narrative World, Fortress, Filadelfia 1985, p. 264.]. Se han propuesto otras dos posibilidades.

            La primera, parte del reconocimiento de que Pablo ya conocía a Filemón y lo había bautizado personalmente; Filemón era el patrón de la iglesia doméstica (v.2). Puesto que Pablo había estado en casa de Filemón y pensaba que regresar de nuevo (v.22), podría haber conocido perfectamente al esclavo Onésimo como alguien a quien su dueño respetaba. Se sugiere, por tanto, que Onésimo había tenido problemas con Filemón (v.18) y quería que Pablo interviniera a su favor como intermediario. Estaba en juego la posibilidad de su liberación, puesto que, a no ser que enfadara al dueño, el esclavo doméstico esperaba conseguir su libertad con el tiempo [Este punto de vista fue propuesto por Peter lampe, "Keine -Sklavenflucht- des Onesimus", Zeitschrift für die neutestamentliche Wissenschaft 79 (1985) 135-137, y ha sido seguido recientemente por S. Scott Bartchy, "Philemon", Anchor Biblie Dictionary, 5:307-308; J. D. Dunn, The Epistles to the Colossians and Philemon, New International Greek Testament Commentary, Eerdmans, Grand Rapids 1996, pp. 301-304; y Osiek y Balch, Families in the New Testament World, pp. 174-177.]. Por tanto, Pablo estaría favoreciendo la recuperación de la buena posición de Onésimo para que siguiera adelante el proceso legal de la manumisión.

            La segunda sugiere que Onésimo había sido enviado por la iglesia doméstica a Éfeso para que entregara a Pablo alguna ayuda económica durante su prisión. Mientras se encontraba allí, Pablo decidió mantenerlo con él durante un cierto tiempo como ayudante, y este retraso provocó un problema en la relación con Filemón [Opinión de S. C. Winter, "Methodological Observations on a New Interpretacion of Paul´s Letter to Philemon", Union Seminary Quarterly Review 39 (1984) 203-212; "Paul´s Letter to Philemon", Novum Testamentum Supplement 33 (1987) 1-15.]. El modo en que Pablo se refiere el "servicio" que ONésimo le hacía en nombre de Filemón está a favor de esta tesis: "Habría querido retenerlo conmigo para que me sirviera en tu lugar (lit.., "en nombre tuyo") ahora qu estoy prisionero por el Evangelio, pero no he querido hacer nada sin contar contigo, para que tu buen proceder sea fruto de la libertad y no de la coacción" (Flm 13-14). En esta perspectiva, Pablo enviaría de regreso a Onésimo con la esperanza de que Filemón lo liberara y se lo remitiera de nuevo como ayudante para su misión.

            Si, efectivamente, la ocasión de que Onésimo visitara a Pablo fue la de servir como mensajero del patrón de la iglesia doméstica, Filemón, como parece altamente probable, entonces podemos, tal vez, comprender lo que ocurrió. Onésimo estaba realizando un "servicio" a Pablo muy parecido al que hizo Epafrodito en al carta a los Tesalonicenses [También, si "Epafras", mencionado en Flm 23 como "compañero de prisión" de Pablo, fuera una abreviatura o la forma familiar de Epafrodito, entonces podríamos decir que Filemón se escribió un poco antes que Filipenses. Se trata de una posibilidad sugerida por J. R. Harris, "Epaphroditus, Scribe and Courier", Expositor 8 (1898) 101-110. Según Col 4,12, Epafras era, en cambio, de Colosas; sin embargo, en este caso nos encontramos con el problema de la autenticidad de Colosenses.]. Mientras, en Éfeso, Pablo había bautizado también a Onésimo (v.10) y quería "retenerlo" para algún tipo de servicio permanente (vv.11-13) [R.F. Hock sostiene que fue ayudante de Pablo en su ancianidad: !A Support for His Old Age: Paul´s Plea on Behalf of Onesimus", en White y Yarbough (eds.), The SOcial World of the First Christians, pp. 67-81.]. El retraso de Onésimo, una vez finalizada la tarea encomendada, podría encontrarse tras la preocupación que Pablo manifiesta de que Filemón hubiera sido "perjudicado" (v.18) o se hubiera enfadado por ello.

             Al pedir a Filemón que volviera a admitir a Onésimo con un tipo de estatus nuevo, Pablo se apoya tanto en las obligaciones sociales del patronazgo como en sus propias habilidades retóricas. Incluso como amigo no podría ordenar a Filemón una cosa así, mucho menos como cliente y menos aún si Filemón hubiera sido "perjudicado", en cierto modo, por Onésimo o Pablo. En cambio, Pablo afirma "cárgalo en mi cuenta" (v.19). Puesto que había aceptado la hospitalidad y la ayuda económica de Filemón, especialmente mientras estaba en prisión, ahora afirma, en efecto: "Cancela la deuda de Onésimo por lo que me hubiera dado como tu cliente y colaborador". A continuación, al pedir a Filemón la deuda que tiene con quien le bautizó (vv.19-20), Pablo da la vuelta a la situación. Se trata de un tour de force retórico mediante el que Pablo afirma que es el "patrón espiritual" de Filemón. Al hacerlo, sitúa a Filemón y a Onésimo en pie de igualdad, al menos en el seno de la iglesia doméstica, puesto que Pablo había bautizado personalmente a los dos.

domingo, 29 de junio de 2014

El objetivo y la ocasión de la carta a los Filipenses.

             A pesar del tema dominante del compañerismo que recorre toda la carta, hay notas de discordia, especialmente en el vocabulario polémico de 3,2-4,3 [http://www.cartaalosfilipenses3.blogspot.com.es/]. Por esta razón, algunos especialistas han propuesto que la carta actual es una colocación de varias cartas fragmentarias que se unieron como un rompecabezas en el siglo II (cf. cuadro 8.7).




            Sin embargo, son más los especialistas que actualmente estarían de acuerdo en que la carta fue escrita tal como hoy la conocemos, aunque podría contener ciertas alusiones a cartas anteriores (3,1). La clave para entender su ocasión y objetivo se encuentra en la utilización consistente de los motivos de la amistad, especialmente tal como aparecen en la frase "tener un mismo sentir" (1,7; 2,2.5; 3,5.19; 4,1.10). El vocabulario de la amistad y la relación afectiva se utiliza para reflejar las relaciones que, desde hacía tiempo, Pablo mantenía con las congregaciones de Filipos (1,7); para exhortar a los filipenses a vivir armónicamente, evitando los intereses egoístas (2,1-4.14-18), siguiendo el modelo de la muerte desinteresada de Jesús (2,5-11); para describir los sufrimientos de Pablo y Epafrodito por Cristo y por los filipenses (2,17.25-30; 3,17-4,1); para animar a Evodia y Síntique a que resolvieran sus diferencias (4,2-3); y, finalmente, para describir los buenos sentimientos que los filipenses le mostraban con su ayuda económica mientras estaba encarcelado (4,10-20). Por estas razones, Filipenses puede denominarse una "carta amistosa de exhortación".

               No obstante, por debajo de todo este vocabulario afectivo y amistoso se oculta un problema de división y enemistad. Se pone de manifiesto en la polémica contra "los enemigos de Cristo" que se oponen a "tener los mismos sentimientos" en una unión con Pablo (3,15.18), y aparece claramente en el problema de las relaciones entre Evodia y Síntique. ¿Sugiere este dato que existía una diferencia de opinión entre dos iglesias domésticas lideradas por mujeres? Es posible. En esta perspectiva, deberíamos darnos cuenta también de que, al dar las gracias por el don recibido, Pablo añade un comentario contundente: "Me alegro mucho en el señor de que ya, por fin, haya revivido vuestra preocupación por mí; de hecho, ya estabais preocupados por mí, pero no habíais tenido la oportunidad de manifestarlo" (4,10) [La frase griega traducida por "preocupación" es la misma que en otra parte de la carta se traduce como "tener la misma mente".] Parece que se había producido un retraso en el envío de dinero a Pablo, que estaba en prisión. Si estos indicios reveladores de la existencia de una discordia están conectados entre sí, entonces es posible que hubiera un desacuerdo entre las congregaciones filipenses sobre si tenían que seguir ayudando a Pablo. Podemos sospechar que la situación de Epafrodito, quien, por enfermedad, se había retrasado en su regreso a Filipos (2,25-30), fue también un factor que contribuyó al problema. Sin embargo, al final ganaron los partidarios de ayudar a Pablo. Pablo envía ahora a Epafrodito de regreso a casa con la carta en la que les da las gracias y les anima a ver sus esfuerzos bajo una perspectiva positiva, en cuanto colaboradores suyos en la extensión del Evangelio.

              Podemos reconstruir del siguiente modo la secuencia de intercambios que condujeron a la carta que poseemos actualmente:

1. Tras la encarcelación de Pablo (en Éfeso) se avisó a Filipos (probablemente mediante una carta) [Es posible que esta carta anterior contuviese unas exhortaciones semejantes a las que hallamos en 3,2-4,1, que Pablo quiso repetir en la última ocasión. Cuadro 8.7 ].

2. Los filipenses, que desde hacía tiempo ayudaban económicamente a Pablo, responden a esta noticia enviando un "don" (monetario) junto con una carta de ánimo llevada por Epafrodito (Flp 2,25; 4,18).

3. Epafrodito enferma gravemente mientras visita a Pablo en Éfeso, por lo que el apóstol envía a Timoteo con una nota o una carta para informar a los filipenses. También les pide más dinero, persumiblemente para cuidar debidamente a Epafrodito.

4. Ante la petición de Pablo se origina una controversia en Filipos. Como resultado, los filipenses no envían más ayudas por el momento. La controversia podría haber girado, en cierto modo, en torno a si se debía o no seguir ayudando económicamente a Pablo, dados los problemas que tenía con la justicia.

5. Finalmente, el sector que estaba a favor de Pablo logra convencer a los filipenses para que le enviaran más ayuda/dinero (Flp 4,10-20). Timoteo regresa a Éfeso, pero con la mala nueva de la disensión provocada por su situación [El portador o emisario de varias de estas cartas habría sido Timoteo, especialmente la segunda "observación" respecto a la enfermedad de Epafrodito; cf. Flp 2,19-23.

6. Pablo escribe entonces la carta a los Filipenses (tal como la conocemos actualmente) como una nota de acción de gracias y para lograr una cierta reconciliación entre él y las partes en conflicto de Filipos. Ya curado, Epafrodito les lleva la carta (Flp 2,25-30).

7. El mismo Pablo espera abandonar la prisión muy pronto (2,23) y piensa visitar de nuevo la ciudad de Filipos (cf. Flm 22). Enviará por delante a Timoteo para que anuncie su llegada (Flp 2,24).

               Por consiguiente, la carta a los Filipenses, tal como hoy la conocemos, es realmente el final de un largo proceso de comunicación que incluye dos cartas anteriores escritas por Pablo y otras dos escritas por los filipenses. También vierte una luz importante sobre las relaciones económicas que Pablo mantenía con sus congregaciones, que funcionaban como su patrón y promotor. Pablo salió finalmente de prisión y fue a Filipos. Su última carta a los corintios la escribió desde aquí (cf. 2 Cor 1,8-11; 2,12-23; 8,1-4). Parece, por tanto, que esta carta amistosa de exhortación y reconciliación, como colaboradores en Cristo, logró su éxito.


El contexto de la carta a los Filipenses.

               Pablo había creado en Filipos una serie de iglesias domésticas la primera vez que pisó suelo griego en los años 49-50 d.C., antes de dirigirse a Tesalónica. También menciona la oposición que encontró allí y que le obligó a partir (1 Tes 2,2) [Hch 16,18-28 nos cuenta la noche pasada en prisión por haber exorcizado a una chica con poderes oraculares del espíritu mántico; sin embargo, el relato de Hch 16 no encaja con el dato histórico de Filipenses. Por ejemplo, ninguno de los convertidos mencionados en Hch 16 (Lidia, que se dedicaba al comercio de la púrpura, y el carcelero) aparecen en las referencias o saludos que Pablo hace en la carta]. Hasta que no leemos esta carta posterior no nos damos cuenta de que Pablo había mantenido una sólida relación con ellos desde entonces. Es probable que les hubiera escrito otras cartas anteriormente y que les hubiera visitado de nuevo, por lo que Filipos seguiría siendo su centro en Macedonia para las actividades misioneras realizadas durante la última etapa de su período egeo [Que la visitó de nuevo nos es sugerido por la secuencia del movimiento que aparece reflejada en 2 Corintios, que analizaremos posteriormente. Al menos una parte de 2 Corintios la escribió desde Filipos]. En la carta encontramos también ciertas indicaciones sobre estas relaciones anteriores, en primer lugar en la sección de acción de gracias (Flp 1,3-11[CARTA A LOS FILIPENSES. 1,1-11]), donde Pablo subraya su "colaboración" (en griego, koinonia), que también puede traducirse por "compañerismo", "corresponsabilidad" o "comunión" [Cf. 1 Cor 10,16, donde la misma palabra se traduce por "comunión" , "participación", "compartir", o Gal 2,9 en donde se traduce como "nos dieron la mano en señal de camaradería".], señala un importante tema de la carta (CUADRO 8.6).



               Casi al final de la carta (4,10-20 [V. RECOMENDACIONES FINALES Y AGRADECIMIENTO. 4,2-2...]) también se nos habla del constante apoyo económico que los filipenses dieron a Pablo para su actividad misionera. Es digno de tener en cuenta que Pablo utilice dos veces la formas verbales de esta misma palabra, koinonia, traducido por "compartir", para referirse al apoyo económico recibido:

Flp 4,10-18: "10El Señor me dio mucha alegría, porque ahora podéis por fin expresar de nuevo vuestro interés por mí, pues, aunque lo sentíais, os faltaban ocasiones. 11No penséis que lo digo porque ando escaso, pues yo he aprendido a arreglarme en toda circunstancia: 12sé vivir con estrechez y sé tener abundancia; ninguna situación tiene secretos para mí, ni estar harto, ni pasar hambre, ni tener sobra, ni pasar falta; 13para todo me siento con fuerzas, gracias al que me robustece. 14Con todo, me habéis hecho un favor al tomar como vuestra mi dificultad.
15Vosotros los filipenses sabéis además que desde que salí de Macedonia y empecé la misión, ninguna iglesia, aparte de vosotros, se hizo cargo de saldar mi debe y haber. 16Ya a Tesalónica me mandasteis más de una vez un subsidio para aliviar mi necesidad; 17no es que yo busque el regalo, busco que los intereses se acumulen en vuestra cuenta.
18Éste es mi recibo por todo: tengo de sobra, he quedado bien provisto al recibir lo que mandáis con Epafrodito: es un incienso perfumado, un sacrificio aceptable que agrada a Dios.
"

                 Tal como muestra este pasaje, al menos uno de los objetivos principales de esta carta era dar gracias por el don recibido de los filipenses. Lo más probable es que la ocaión fuera el encarcelamiento de Pablo. El encarcelamiento romano era, en general, temporal, mientras el acusado esperaba la audiencia ante el magistrado o un juicio, y raramente se utilizaba como un castigo de larga duración. A quienes se les declaraba culpables de delitos graves o no podían pagar las multas impuestas se les sentenciaba con el exilio o la muerte. Quienes se hallaban en prisión carecían de toda comodidad. La situación pasaba mucho mejor si se tenían medios o amigos que suministraban las necesidades básicas, incluyendo la comida. Pablo había pedido ayuda mientras estaba en la cárcel. Su situación tuvo que haber originado una gran preocupación, pero también cierto conflicto.